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lunes, 25 de junio de 2012

Me gusta el mar, pero no tengo alma de marinero, Isla Pingüino, Santa Cruz, Mar Argentino

El Tito y la Luli nos dan la bienvenida
  • De visita por el Puerto Deseado, imposible resistirse a la convocatoria de recorrer la Isla Pingüino, asentamiento de una gran colonia de Penachos amarillos, la misma se sitúa a 21km de la apartada localidad santacruceña y a 3km de la línea costera, El viaje, espectacular mientras no haya viento, incluye el avistaje de lobos y elefantes marinos, cormoranes, skuas, petreles, ostreros, pingüinos magallanes, gaviotas y gaviotines, además del faro e instalaciones de una factoría ballenera abandonada.
  • Los pingüinos de Penacho amarillo no se mezclan con la colonia de Magallanes, ocupando los primeros una sección rocosa pequeña en relación con los otros, su simpatía y ciertas expresiones que pueden resultar humanamente reconocibles sorprenden, capítulo aparte representan las skuas, pájaros kamikazes que se te largan en picada haciendo que debas agacharte para que no te lleven puesto, dicha actitud tiene que ver con la nidificación y la advertencia que debes andar con cuidado en dicho territorio. Realmente es un mundo animal, con reglas animales que debes acatar, millones de años de evolución del pensamiento se relativizan ante un ecosistema que prescinde de nuestra lógica humana.
  • La vuelta pasado el mediodía demandaría cierto temple ante un clima que se hacía sentir, vientos considerables hacían saltar al gomón por fuera del agua y a quienes íbamos en el por encima de él, por suerte capitán y guía conocedores de esas aguas, nos tranquilizaban diciéndonos que todavía faltaba lo peor, y lo peor era llegar a tierra y terminar con una verdadera aventura a una tierra sin humanos, sin leyes humanas, sin voces humanas, sin tiempos humanos.

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