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domingo, 30 de diciembre de 2012

La tierra en ebullición, aguas calientes en el Norte Neuquino, Argentina

El inicio de la tarde nos encuentra sorteando un angosto sendero de montaña en búsqueda de la zona de géiseres conocida como Los Tachos, son unos setecientos metros suspendidos sobre el bravo arroyo Covunco, una vez llegado a nivel del agua un estrecho puentecito de madera nos ubica en la otra orilla al lado de la fumarola que arroja agua a 92 grados, desandamos camino y enfilamos rumbo a Las Olletas, ya que la bajada a El Humazo está muy comprometida y se torna peligrosa, y a esta altura no es cuestión de arriesgar.
Los géiseres de Las Olletas han perdido la característica propia de los mismos ya que las salidas de agua han sido tapadas, ahora no brota desde la tierra en forma de chorro humeante, simplemente sale a ras de piso, eso si con una temperatura cercana al punto de ebullición, el agua corre sobre las piedras y se deposita en el Arroyo Manchana Covunco. Nuestra visita coincidió con un grupo de trabajadores que estaba instalando cartelería en la zona, del tipo de la mostrada en la primera toma.
Éste es el punto mas al norte que vamos a tocar en esta aventura, por lo tanto se convierte en punto mas próximo al Domuyo que haya podido alcanzar, la última toma recrea ese instante, sentido por el vínculo afectivo que pude establecer con la montaña.
Volvemos hasta alcanzar la RP 43, si seguimos hacia el norte nos encontraremos con la capillita de Ailinco, cerrada durante casi todo el año, esperando los multitudinarios festejos del 11 de febrero, día de la Vírgen de Lourdes, rumbeamos entonces hacia el sur en búsqueda de las Termas de Aguas Calientes, pequeño complejo de cabañas y camping perteneciente al ISSN.
El agua que atraviesa este lugar circula a una temperatura superior a los 40 grados y las algas que se forman tienen efectos curativos en dolencias tales como el reuma, la artritis y afecciones dermatológicas, se aconseja  una permanencia corta en el agua ya que la elevada temperatura podría bajar considerablemente la presión arterial. Las cabañas parecen ser muy confortables, pero no hay proveeduría alguna y la localidad más cercana, Varvanco, se encuentra a dos horas de marcha, de todas maneras el sitio desborda en belleza y silencio.
Es ya pasada la media tarde y todavía resta entrar en Los Bolillos, última parada prevista en nuestra avanzada nortina

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